martes, 15 de septiembre de 2009

Entrevista a Ángel Peralbo, psicólogo especialista en terapia familiar

Hoy os mostramos la entrevista que ha realizado la periodista Sílvia Colomé al psicólogo Ángel Peralbo, donde nos explica el porqué en la forma de actuar y pensar de los niños y adolescentes de hoy y cómo los padres pueden afrontarlo y solucionarlo.

El psicólogo especialista en terapia familiar ha publicado el manual de ayuda a los padres 'El adolescente indomable'. Ángel Peralbo, expone en este libro estrategias para que los progenitores dejen de desesperarse y aprendan a solucionar los conflictos con sus hijos.

Desde la infancia es más fácil establecer pautas y límites. Posteriormente resulta mucho más complicado recuperar la autoridad perdida y el espacio de comunicación entre padres e hijos.
La sociedad parece empujar a los niños a crecer muy deprisa y si los exponemos a modelos culturales con intereses más propios de los adultos, precipitaremos su entrada en la pubertad con las correspondientes consecuencias respecto al ejercicio de la autoridad de los padres. Se puede decir que ya no se consideran niños y los padres pierden unos años muy valiosos en la consolidación de las pautas y principios que les hayan querido transmitir.

Sílvia Colomé
"La juventud de hoy lo ha visto casi todo pero no comprende ni la mitad"

-Leyendo el título del libro podemos llegar a la conclusión que hay adolescentes que son como leones.
-Más de uno me ha dicho que él no es así.

-¿Entonces?
-Son adolescentes de hoy. Están mucho más informados y esto los lleva a extremos insospechados. Muchos se extralimitan y pueden llegar a ser leones. Hay muchas cuestiones que hay que conocer e insto a los padres a que lo hagan.

-¿Por ejemplo?
-Todo ha cambiado mucho: el contexto social, educativo, la dinámica social… incluso la ley del menor. El adolescente también es esclavo de las circunstancias que está viviendo. Las pautas que antes funcionaban, ahora ya no funcionan.

-¿Cómo cuál?
-El ejercicio de la autoridad; la típica frase "Cuando yo tenía tu edad…" está desfasada e incluso puede llegar a frustrar a los padres. Ahora los adolescentes tienen más vías de comunicación y se han hecho más parcos en palabras.

-Así la comunicación con los padres se complica…
-Los padres tienen que hacer encaje de bolillos para saber qué piensan y qué hacen sus hijos.

-¿Y qué hacen?
-Ahora el acceso al alcohol o al porro está en los 13 años, mientras que antes era a los 16 o 17, cuando el grado de madurez es mayor. Todo se ha adelantado, pero la madurez de los adolescentes, no. Los jóvenes se responsabilizan más tarde y se emancipan más tarde.

-En casa de los padres se vive muy bien…
-Como en un hotel y su habitación es su fortaleza.

-¿La culpa es de los padres?
-No hablaría de culpa, pero sí de responsabilidad. Bastante culpables se sienten ya… Lo importante es saber que pueden hacer muchas cosas con los adolescentes, pueden aprender cómo actuar.

-¿Cómo?
-Entreno a los padres para que ejerzan el control. Deben posicionarse firmemente, aunque la reacción del adolescente sea intensa. Los chicos no son tontos y lo acabarán entendiendo. Se regulan cuando encuentran el límite.

-¿Se ha perdido?
-En muchos casos, los padres cuando fueron adolescentes se encontraron con una autoridad férrea y ahora ellos son más permisivos. A veces incluso se van a los extremos. Es la ley del péndulo. Se genera una autonomía mal entendida.

-Hablemos de una preocupación concreta de los padres: el uso de Internet. ¿Cómo regularlo?
-El 95% de los adolescentes usa Internet. Es una realidad. Se debe controlar mucho o poco según el adolescente. Lo importante es empezar el control cuando el hijo es pre-adolescente y ya se empieza a conectar. Se deben establecer unos horarios compatibles con otras actividades, como los estudios, la familia, los amigos… Es preocupante el tiempo que dedican a Internet y lo que dejan de hacer.

-¿Los padres acostumbran a regularlo?
-El 75% de los adolescentes acceden a Internet sin control, solos. Les dejamos ante una herramienta sin límites y no podemos ni sospechar lo que pueden estar haciendo.

-¿Qué normas se deberían establecer con Internet?
-Debería haber un control de los horarios y el adolescente debería explicar a qué páginas accede. Los padres no tienen que espiar a los hijos, pero sí estar tranquilos con lo que hacen. Internet hace más vulnerable la psicología del adolescente.

-Explíquese.
-Los adolescentes se pueden sentir heridos con lo que otros compañeros cuelgan en Internet. Hay muchos datos en la red que pueden repercutir en la emisión y la recepción.

-Esto me recuerda el caso de Maores, la adolescente de Ripollet, asesinada por haber colgado una foto en la que besaba a su asesino, también adolescente.
-En las relaciones de pareja ocurren cosas terribles. Los adolescentes se acercan más a los modelos de dependencia emocional y relaciones turbulentas que a los de comprensión. Nos sorprenden con actos que son reflejo de la sociedad. La juventud de hoy lo ha visto casi todo pero no comprende ni la mitad.

-¿Es cuestión de valores?
-Los valores están trivializados. Estamos en una dinámica de socialización que pasa por alto los valores. Tenemos que pensar que los adolescentes de ahora son los adultos del futuro. Esto nos debe hacer reflexionar mucho y trabajar aspectos educativos.

-Hablando de educación. Hay profesores que están de los nervios con sus alumnos adolescentes…
-Sufren tres cuartas partes de su tiempo. Tiene que haber más complicidad entre padres y profesores. Unos por otros, los adolescentes encuentran una brecha para extralimitarse. Cuando cometen un error, los padres y el colegio tienen que ser consecuentes. Los progenitores no deberían tener ningún problema en asumir que su hijo ha estado involucrado en algún asunto. Se tienen que trabajar procesos de mediación entre profesores y padres.

-¿Qué consejo daría para este inicio de curso escolar?
-Hay que sentarse y regular todas las cuestiones del día a día, que son más problemáticas al inicio del curso. Los padres no tienen que estar encima de todo, pero sí controlar sin que se note mucho.

Fuente: lavanguardia.es/ Fundación Nins